La falta de relevo generacional de agricultores y ganaderos deja el monte desprotegido ante los incendios

Organizaciones agrarias y ganaderas piden reforzar la prevención para evitar que los macroincendios se repitan cada año

La falta de relevo generacional de agricultores y ganaderos deja el monte desprotegido ante los incendios
La falta de relevo generacional de agricultores y ganaderos deja el monte desprotegido ante los incendios. (Composición: lalupa).
29/07/2026 09:46

La extensión de los incendios forestales ha introducido a España en una emergencia nacional. En lo que va de año, el fuego ha arrasado más de 173.000 hectáreas en toda España, seis veces más que en el mismo periodo de 2025. Frente a los siete grandes incendios forestales ocurridos el año pasado, el país ya ha sufrido 35 de estos siniestros en 2026, que ahora acaparan los recursos de extinción en Castellón, por un lado, y en Madrid, Ávila y Toledo, por otro.

Quienes más padecen sus consecuencias son, justamente, aquellos que más hacen por prevenirlos: ganaderos, agricultores y, en definitiva, la población rural española, que ha visto desaparecer sus hogares bajo las llamas. “El sector ganadero está perdiendo su modo de vida”, lamenta Tomás Rodríguez, secretario general de la Organización Interprofesional del Ovino y Caprino de Carne (Interovic).

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“Tanto las ovejas como las cabras aprovechan esos pastos de montaña que no tienen otro aprovechamiento para pastar. Cuando arde el monte, se está perdiendo su medio de vida”, dice. Para quienes manejan estos rebaños, supone además quedarse “sin su casa” para terminar “viviendo en un desierto negro”. “Es la transformación completa de su hábitat”, asevera.

“Supone una verdadera y absoluta tragedia”, agrega, desde Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) Vicente Domínguez. El técnico de medioambiente y forestal onubense recuerda que no solo se quema tierra, “también se queman sus infraestructuras de manejo, las alambradas, los corrales, los abrevaderos y, en el peor de los casos, se pueden llegar a quemar los ejemplares [de ganado] porque no ha dado tiempo a salvarlos de las llamas”.

Los daños a los cultivos son reseñables: “La hierba volverá a salir con las primeras aguas del otoño, pero la bellota de la encina y el corcho tardará mínimo 30 años hasta empezar a ser productiva y hasta 150 para estar a plena producción”, explica.

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